“El devenir internacional del Reggae chileno dependió principalmente de la generación de redes que una escena de bandas logró tejer a punta de insistencia y con los recursos que encontró a mano para difundir su trabajo. Una vez que el proyecto tenía disco, físico o virtual, la misión principal era hacerlo sonar ahí donde el Reggae en español tenía un lugar. Hoy, con la llegada de las redes sociales, ese camino es casi instantáneo”, por Hernán Correa. Imagen: Hernán Correa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Internacionalizción Independiente: Sonar ahí donde tu música tiene un lugar.

Publicada en El Dínamo.

 

Aunque la internacionalización aparezca generalmente asociada a bandas que cuentan con una poderosa maquinaria de marketing y suela sonar a inalcanzable para aquellas de corte independiente, la realidad nos invita a dar otra mirada, pues, incluso para nuestro reducido mercado musical, hoy por hoy sonar fuera de nuestras fronteras es cada vez más accesible, y ya se escuchan seguido y fuerte casos de bandas que han logrado desmitificar eso de que la internacionalización tiene que ver con agarrar las maletas rumbo al DF y buscar un golpe de suerte.

En particular, y desde el mismísimo ámbito de la autogestión, existe un nicho que ha dado excelentes embajadores musicales enviando a una buena cantidad de músicos nacionales a mostrar su arte en los más variados lugares del globo: el Reggae.

Pongamos el asunto en contexto: el Reggae tuvo un boom en Chile representado por Gondwana y el éxito masivo que alcanzó durante su etapa 1999-2003. Este boom generó lo que todo boom suele generar: una explosión de gente queriendo ser parte del asunto.

Lo primero fue poner al Reggae en el espectro de estilos musicales de conocimiento masivo (si nos comparamos con Argentina, desde la mitad de la década de los 80 el Reggae sonaba en las radios de la mano de Sumo y Los Pericos); lo segundo, derribar el cliché.

Una vez que Gondwana explotó, muchos pudimos ver en el Reggae algo que iba más allá de la imagen de Marley y su cigarro de marihuana: una forma de hacer música. De ahí que se generara una verdadera proliferación de bandas Reggae en torno al circuito de I-Locks Labbé y compañía, y se desarrollara toda una escena Reggae independiente, con giras por estadios municipales y teatros a lo largo de Chile incluidas, y con especial cuidado de la esencia enseñada por los mentores jamaicanos: administración de la escasez de recursos, tanto económicos como musicales, con las ganas y, sobre todo, el mensaje, como el principal motor para realizar los proyectos.

En ese entonces, era fácil toparse con afiches de bandas como los Hermanos Tanaka, Sindicato de la Danza, Iration o Alakranes del Ritmo, que hacían tocatas en lugares y horarios tan variados como domingos a las dos de la tarde en clubes comunales. Fueron bandas que aprendieron temprano que el mercado local para el Reggae era reducido (difícil pedir más a un país medio gris y donde las palmeras suelen estár en los malls y no en las playas) y que el caso Gondwana respondía más que nada a una moda pasajera que las radioemisoras aprovechaban mientras llegaba una nueva.

Así, cuando el boom pasó, muchos músicos Reggae buscaron nuevos horizontes por la vía de la autogestión. Ayudados por la explosión de Internet como medio de comunicación y la simpleza de la compresión mp3 como medio de distribución, nacieron cada vez más bandas “under” y, como consecuencia, se produjo una mayor diferenciación con respecto a otras escenas Reggae en español, lo que fue fundamental para que oídos extranjeros se fijaran en la escena local.

A diferencia de Argentina, donde el Rock fue la cuna del género, en Chile la mayoría de las bandas independientes Reggae venían de una raíz Hip Hop, donde una tocata se podía parar con un micrófono y Reggae en formato de pista. Así sacar discos resultaba más sencillo de lo que solía ocurrir en otras escenas, lo que en definitiva atrajo también a bandas y cantantes emblemáticos del Reggae en español, como Fidel Nadal y Pablo Molina (ambos ex Todos Tus Muertos) y Alika (ex Actitud Maria Marta), quienes vieron en Chile un punto de partida para la internacionalización de sus carreras solistas.

La calidad de la escena Reggae chilena llevó a estas bandas y cantantes a grabar sus álbumes con músicos locales, esparciendo el nombre del Reggae nacional en mercados donde el género sí era exitoso comercialmente, como Perú, país donde se presentaron todos los artistas jamaicanos de renombre -Burning  Spear, Israel Vibration y Gladiator, por nombrar sólo a algunos-, y uno de los primeros países donde un disco de Hermanos Tanaka fue editado, alcanzando relativa popularidad.

Ya en 2001, una avanzada de bandas under de Reggae nacional, comandadas por Dago Perez, más conocido como Don Chico –quien había abandonado su labor como percusionista y productor musical de Gondwana para montar el estudio Raices y Cultura en una antigua casa en Mapocho con Matucana-, hacía su primera gira a México, donde bandas como Conciencia Yo y Yo junto a un mix de músicos Reggae nacionales rotaron por tres meses por las principales ciudades de dicho país, fijando los ojos de su público, comercialmente el más rentable en español, en la producción de Reggae nacional.

Tras el 2001, las giras internacionales de bandas Reggae -que en Chile ni siquiera eran conocidas- empezaron a hacerse constantes. Oskar T visitó Perú en al menos cuatro ocasiones, MCs ligados al Hip Hop-Reggae, como MC Ghetto y Jah Victor también lo hicieron, Boomer y el Sindicato de la Danza se hicieron cada vez más exitosos en México, e, incluso, hay lugar para rarezas: desde 2001 a la fecha el DJ residente del Jamming Club se va al menos una vez al año de gira pinchando Reggae por México, Guatemala y el sur de Estados Unidos.

Gondwana, la experiencia chilena mainstream por decirlo de alguna manera, sigue marcando tendencia como una de las bandas chilenas con más kilómetros y millas aéreas. Sin ir más lejos, hace poco llegaron de su última gira por Europa, donde tocaron en lugares como Helsinsky y Estocolmo, y ni que decir en México, donde llenan estadios sin necesidad de teloneros, o Puerto Rico, donde todos sus discos están editados y son tan populares como el combo local Cultura Profética.

El Reggae nacional independiente está presente en los principales escenarios y festivales Reggae en español, y bandas como Movimiento Original o Shamanes subsisten fundamentalmente gracias a su experiencia en el mercado latinoamericano.

El devenir internacional del Reggae chileno dependió principalmente de la generación de redes que una escena de bandas logró tejer a punta de insistencia y con los recursos que encontró a mano para difundir su trabajo. Una vez que el proyecto tenía disco, físico o virtual, la misión principal era hacerlo sonar ahí donde el Reggae en español tenía un lugar. Hoy, con la llegada de las redes sociales, ese camino es casi instantáneo.

La autogestión es fundamental, no bajar la guardia a las oportunidades. Generalmente, en las primeras giras de este tipo, las ganancias económicas son mínimas y se limitan a pasajes y alojamientos, pero la ganancia de la experiencia y del sacrificio es fundamental cuando una banda se percibe más allá del hobby.

El llamado es a generar redes y que éstas sean acordes a los tiempos, es decir, crear contacto con herramientas viejas y nuevas, como Twitter y Facebook, y de esta forma lograr que tu proyecto se haga conocido en el exterior, siempre teniendo presente que si en tu país no eres capaz de generar un circuito con tus pares, y en tu ciudad, más difícil lo será allá fuera. Por tanto, el llamado también es a generar escenas locales.

El Reggae, con su estereotipo de buena onda y humildad, nos deja esta lección: no sirve ser un buen músico o tener el instrumento más bacán, si tu música no llega con humildad al lugar donde quiere ser escuchada.